120 preguntas hechas para que se sienten frente a frente, apaguen el celular, y se permitan responder con honestidad.
Tal vez sienten que hace tiempo no se hablan de verdad. Tal vez el amor sigue intacto pero las palabras escasean. Tal vez quieren conocerse mejor, antes de que pase un año más.
¿Cuál es tu primer recuerdo de casa?
¿Qué nos hacía bien que dejamos de hacer?
¿Qué necesitas decirme que aún no me has dicho?
¿Qué deseas que aún no me has dicho?
30 cartas
Para construir intimidad emocional y descubrir partes del otro que el día a día tapa.
"¿Qué parte de ti descubriste tarde?"
30 cartas
Para volver a verse de verdad cuando la rutina se llevó las palabras.
"¿Qué nos hacía bien que dejamos de hacer?"
30 cartas
Las que valen la pena tener. Las que postergamos por miedo y luego echamos de menos.
"¿Qué necesitas decirme que aún no me has dicho?"
30 cartas
Sólo para los dos. Para subir el termostato de la conversación cuando se sientan listos.
"¿Qué deseas que aún no me has dicho?"
Una vez por semana, en una noche que ambos elijan, saquen tres cartas al azar. Una pregunta cada uno y una en la que respondan ambos.
Sin celulares, sin televisión. Una bebida, tiempo de sobra y ya. Treinta minutos pueden cambiar la semana.
Los chicos, el dinero, el cansancio. Un mantel lindo, una vela, comida que disfruten y el mazo.
Empiecen por «Conocernos Más» o «Reconectar» y vayan donde la conversación los lleve.
En un auto, un avión, una sobremesa que se estira. Lleven el kit (digital o impreso) y dejen que el azar decida la próxima pregunta.
Cuando bajan la guardia, aparece lo que llevaba años sin nombrarse.
Llega a tu correo en segundos, no en días.
Léanlo en pantalla o imprímanlo en papel grueso.
Una distinta para cada momento de la relación.
Lo usan hoy, en cinco años, o cuando quieran.
No reemplazamos a un terapeuta cuando hace falta. Pero antes de eso, antes de que la cosa se complique, una pregunta bien hecha puede abrir lo que mil conversaciones casuales no abren.
Nos sentamos un viernes a tomar vino y de pronto eran las dos de la mañana hablando de cosas que nunca habíamos puesto en palabras.
Lo regalé a mi pareja en nuestro aniversario. Hoy es el ritual de los viernes: una pregunta cada uno antes de dormir.
Después de doce años pensé que ya nos conocíamos. El mazo de Honestas me demostró que me faltaba mucho por preguntar.

Es una invitación. Lo único que les pedimos es esto: contesten con la verdad, escuchen sin interrumpir, y no usen lo que el otro diga en su contra después.
Lo que pasa entre las cartas se queda entre las cartas. Una buena conversación a la semana puede transformar más una relación que cualquier viaje, regalo o promesa.
Si no es para ustedes, Hotmart les devuelve el dinero sin preguntas. El riesgo es nuestro.
Sin esperas, sin envíos, sin pilas. Solo ustedes, una mesa, y 120 preguntas para volver a encontrarse.